Baby blues


Cuando Nisreen H. se enteró de que estaba embarazada de su quinto hijo, no se sintió feliz e ilusionada por la buena noticia, lo primero que pensó es en cómo afrontaría la depresión posparto. Todo el mundo la consideraba una persona fuerte, así que los amigos y la familia ni siquiera contemplaron otra posibilidad que la de que se trataba de una noticia estupenda, pero ella ya había tenido esa experiencia en otro embarazo.

A lo que se enfrentaba no era a una transitoria labilidad emocional, y a unas semanas de cierta irritabilidad; era un auténtico agujero negro en el que no había razonamiento, ni lógica ni, desde luego, luz. Una transformación radical de su cuerpo acompañada de una profunda e insondable tristeza, que le apagaba la vida y que la aislaba por completo del mundo a su alrededor, incluido a su bebé.

Sabiendo todo eso, decidió dejar un testimonio gráfico de ese proceso como forma de anclarse a la realidad.

Así refiere su experiencia:

Si me hubieras preguntado quién era y qué había hecho en mi vida, en aquel momento, te habría dicho que era una fracasada y que había perdido el tiempo. Soy una madre, una narradora visual, una empresaria, una viajera, una empollona de la ciencia, una creativa, una adicta a los libros, una snob de la amabilidad, una profesora de yoga, una excursionista, una remadora, una hija, una esposa, una hermana, una amiga, una persona. Soy una entusiasta de la vida. He vivido en tres continentes y tengo la suerte de haber viajado por más. Pero cuando vivía con depresión post parto, me sentía como si no fuera nada. Todo carecía de sentido, y únicamente deseaba no seguir viva.







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