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60 minutos

Sin hablar. Sin teléfonos. Sin distracciones. Silencio. Durante 60 minutos, Donald Michael Chambers se sentó con cada uno de sus 30 sujetos (que representan una amplia variedad de la población, que varía en edad, sexo, raza y orientación sexual) en completo silencio en su estudio de Copenhague, dejando que interpretaran el tiempo como quisieran. Una vez comenzada la hora, Donald no dio ninguna indicación y simplemente se dedicaba a pulsar el botón del obturador. Para esta serie, ninguna persona pudo ver sus imágenes durante el rodaje, y tampoco antes de que lo viera el público en general. Han renunciado al control. Con su estética habitual, el decorado se mantuvo limpio y sencillo, con un mínimo de información sobre los sujetos para no influir en la experiencia e interpretación de las imágenes por parte del espectador. Atraído por los colores fuertes y la interacción entre los tonos y los estados de ánimo retratados, Donald eligió un conjunto determinado de colores de fondo para esta s

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